El biofilm Parka® de Daymsa ha logrado reducir en un 70% el rajado en uva de mesa de la variedad Magenta en un ensayo en Murcia, reforzando su tolerancia frente a lluvia y estrés abiótico, manteniendo la calidad comercial del fruto.

El rajado de la baya es uno de los desórdenes fisiológicos más perjudiciales en la producción de uva de mesa, especialmente en variedades sensibles y en zonas donde las lluvias estivales o los cambios bruscos de humedad son frecuentes. Este fenómeno se origina por la aparición de microfisuras en la cutícula, una estructura natural que actúa como barrera protectora del fruto. Cuando la cutícula no es capaz de acompañar el incremento repentino de turgencia, provocado en muchas ocasiones por la absorción rápida de agua, esta se rompe, generando lesiones visibles que comprometen la calidad comercial.

Estas microfisuras no solo afectan la apariencia del racimo, sino que incrementan el riesgo de pérdidas en campo, facilitan la entrada de patógenos y reducen la vida poscosecha.

En este contexto, productores y comercializadores buscan soluciones que mejoren la tolerancia del fruto al estrés abiótico, reduzcan la incidencia de rajado y mantengan la calidad del racimo hasta la cosecha. Entre estas herramientas destaca el biofilm Parka® de Daymsa, diseñado para reforzar la cutícula natural del fruto.

Con el objetivo de evaluar la eficacia de Parka® en la reducción del rajado en uva de mesa, se ha desarrollado un ensayo en Murcia sobre la variedad Magenta, una de las más sensibles a este desorden fisiológico. El estudio se planteó en condiciones reales de campo, en una plantación con un marco de 3,0 × 3,5 m, representativa de las prácticas de cultivo habituales en la zona.

Metodología del estudio

El estudio se llevó a cabo siguiendo un diseño en bloques completos al azar, con dos tratamientos (Control y Parka®) y cuatro repeticiones por tratamiento.

El programa de aplicación evaluado consistió en tres aplicaciones foliares de Parka® a una dosis de 5 L/ha, realizadas en los momentos críticos de sensibilidad del fruto: baya 5–7 mm; pre‑cierre del racimo e inicio de envero.

El volumen de caldo utilizado fue de 500–600 L/ha. El tratamiento Control no recibió aplicaciones.

Las evaluaciones se realizaron en dos fechas, registrando número de racimos rajados, número de bayas rajadas, porcentaje de racimos afectados, parámetros de calidad del fruto (peso de racimo, número de bayas, peso de baya y firmeza).

Resultados

Las evaluaciones realizadas el 19 de julio y el 2 de agosto muestran que Parka® redujo de forma muy significativa la incidencia de rajado en uva de mesa (variedad Magenta). Los datos confirman una disminución consistente tanto en el número de racimos afectados como en el número total de bayas rajadas.

Analizando la reducción del rajado en racimos, en la primera evaluación (19/07), podemos observar que mientras la tesis control obtiene un 15,29 % de racimos con rajado, este porcentaje se reduce hasta el 4,50 % con Parka®.

En la segunda evaluación (02/08) se mantiene esta importante reducción del % de racimos con rajado, pasando del 5,96% del control a 1,76 % con el biofilm de Daymsa.

Esto nos permite obtener una reducción acumulada del 70% en el número de racimos con rajado.

En cuanto a los parámetros de calidad evaluados (peso de racimo, número de bayas por racimo, peso de baya y firmeza) no mostraron diferencias significativas entre las diferentes tesis ensayadas.

Esto confirma que Parka® reduce el rajado sin alterar el desarrollo fisiológico natural del fruto.

 

Conclusiones del estudio

El estudio realizado en uva de mesa con la variedad Magenta demuestra que Parka® es una herramienta eficaz para reducir el rajado en condiciones reales de campo. Con un programa de tres aplicaciones en momentos críticos del desarrollo del fruto, Parka® logró una importante reducción en la incidencia de racimos y bayas rajadas, manteniendo intactos los parámetros de calidad comercial (peso de racimo, número de bayas, peso de baya y firmeza).

Estos resultados confirman que Parka® refuerza la cutícula natural del fruto, disminuye las microfisuras y mejora la tolerancia al estrés abiótico sin interferir en el desarrollo fisiológico de la uva, posicionándose como una solución eficaz y segura para minimizar pérdidas y estabilizar la calidad final del racimo.